Antonio Pampliega es un periodista especializado en conflictos. Autor de libros como Afganistán (2011) o Siria, más allá de Bab al Salam (2015), ha publicado recientemente En la oscuridad (2017), obra en la que Pampliega nos relata su secuestro en Siria durante casi 10 meses. Además, fue el encargado de inaugurar el curso de la UIMP “Crisis de los refugiados: conflicto, migración y respuesta europea” el pasado  14 de agosto con una magnifica, humana, sobrecogedora y crítica conferencia titulada La primavera marchita. Siempre he creído que una de las grandes posibilidades que  ofrece la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, además de aunar a gente experta con una increíble trayectoria, es la cercanía y accesibilidad a los propios ponentes en sus inmediaciones. “El entorno ayuda”, pienso para mis adentros. Y, efectivamente, la intuición no me falla y comparto menú – separada únicamente por cuatro o cinco mesas-con Antonio. Al finalizar el almuerzo y mientras veo que este se dirige a la cafetería, me acerco al periodista para pedirle tímidamente una entrevista. Antonio accede y resulta ser lo que ya entreveía en su charla: una persona muy cercana, agradable y reflexiva, con un increíble aunque difícil bagaje y, sobretodo, muy interesante y placentero para escuchar y aprender. Aquí os reproduzco la entrevista. Espero que disfrutéis tanto como yo de la conversación con su protagonista. 

SV – ¿Por qué decidiste estudiar periodismo?

AP – Decidí estudiar periodismo porque quería dedicarme al mundo del deporte y entonces decidí hacer periodismo en la Universidad Europea porque mi objetivo era trabajar en el mundo del deporte cubriendo Juegos Olímpicos y Mundiales de fútbol. Pero durante mis años universitarios estalló la guerra de Afganistán en 2011, estalló la guerra de Irak en 2013 y además hubo un curso de un fotógrafo muy prestigioso de National Geographic que se llama Repsa y entonces nos expuso su trabajo en Afganistán, el Afganistán de los 80 donde los señores de la guerra o los Muyahidines estaban luchando con los rusos. Entonces yo dije: “yo quiero hacer lo que hace ese señor”.

SV – ¿Cuántas veces has estado en Siria?

AP – Doce.

SV – ¿Cuándo fue la primera y cuándo la última?

AP – La primera fue en diciembre del 2011; la última fue en julio del 2015.

SV – ¿Y la mayor estancia que has pasado en Siria fue cuando estuviste secuestrado?

AP – Sí, claro, por supuesto, fueron 299 días… Pero sin estar secuestrado el máximo tiempo seguido trabajando allí fueron dos meses: de diciembre 2012 a enero 2013.

SV – ¿Trabajas para alguna agencia en concreto o eres periodista freelance?

AP – No. Soy periodista freelance y en Siria trabajé mucho con agencias internacionales como France-Presse , Reuters, El Diario, El País, El Mundo…

SV – ¿Cómo es la vida de un periodista freelance? ¿Tienes algo que te respalde, especialmente en un país en conflicto?

Image2n 1AP – La vida de un periodista freelance, sobretodo en un país como España, donde las tarifas son las que son (irrisorias) es muy complicado. Yo sobrevivo gracias a mi trabajo con las grandes agencias internacionales. Es también complicado porque nosotros no tenemos ningún tipo de respaldo. Si nos secuestran, nos hieren o nos matan no pertenecemos a ningún tipo de agencia, entonces todo el mundo se lava las manos, como nos pasó a nosotros… Nadie nos ha repuesto las cámaras ni los equipos que nos quitaron porque no pertenecíamos a nadie. Nadie se hace cargo de nosotros. Es  precario porque nosotros no tenemos un sueldo fijo, entonces lo que conseguimos es a través de las crónicas o los reportajes. De todas maneras hay que tener en cuenta que nosotros gastamos mucho dinero: en viajes, en traductores, en alojamiento; o sea, las guerras son muy caras. Mucho. Entonces cuesta sobrevivir pero también lo bueno que tiene ser periodista freelance, quizá lo único bueno, es que yo puedo estar el tiempo que yo quiera haciendo la historia que yo quiera y eso no lo tienen otros compañeros. Por ejemplo, va a venir Nico Castellanos a este curso y él trabaja para la SER y está a lo mejor una semana y tiene que mandar 14.000 crónicas. Y yo me puedo tirar una semana y no mandar nada, porque hay que hacer un trabajo específico.

SV – Es el precio de la libertad.

AP – Sí, es el precio de la libertad… que muchas veces te dan ganas de …seguramente si escuchas a Nico te dirá…” Jo, pues a mi me gustaría ser o tener la oportunidad que tiene Antonio de  estar una semana en un sitio y yo tengo que estar en Madrid”. Pero claro, tienes que renunciar a muchas cosas y hay que estar dispuesto a todo.

SV – ¿Cuándo fue tu período de secuestro?

AP – Del 13 de julio del 2015 al 7 de mayo 2016.

SV – ¿Dónde estabas exactamente y cómo sucedió?

AP – Exactamente no lo sé…porque a nosotros nos cambiaron de lado. A nosotros nos secuestraron en la ciudad de Alepo y nos fueron moviendo…

SV – ¿Estabas en un hotel, cenando o…?

AP – No, no, estaba trabajando en la calle. Estaba trabajando en la calle con otros dos compañeros. Habíamos terminado de hacer un reportaje. Nos dirigíamos a la ciudad vieja de Alepo para ver cómo estaba después de cinco años en guerra y bueno, pues…apareció de la nada una furgoneta y nos secuestró porque el fixer y el conductor nos vendieron a Al-Qaeda; o sea, nos traicionaron.

SV – No sé si lo recuerdas… ¿ Cuál fue tu primera sensación?

AP – Estamos muertos. Sí. Cuando se abre la furgoneta y bajan seis hombres armados vestidos de yihadistas …pues pensamos… “La hemos jodidos”, porque pensábamos que nos tenía el Estado Islámico.

SV – ¿Y entonces dices que os movieron de sitio?

AP – Nos movieron cinco o seis veces, sí.

SV – ¿Os daban de comer?

AP – Bueno, perdí treinta y cinco kilos…

SV – Poco, supongo…

AP – Poco, lo básico para sobrevivir.

SV – ¿Os vendaron los ojos?

AP – En los traslados sí. Nos trasladaban con los ojos vendados y con grilletes.

SV – ¿Estabais en estancias cerradas?

AP – En habitaciones de casas.

SV – ¿Y estabais juntos?

AP – Los primeros 194 sí, los siguientes 204 días no.

SV – ¿Separados?

AP – Yo solo y mis dos compañeros juntos.

SV – ¿Sabes por qué?

AP – Porque pensaban que yo trabajaba para el gobierno español y era espía del CNI

SV – ¿Durante ese tiempo hubo comunicación contigo?

AP – Dos cartas…

SV – No, me refería a los terroristas o fundamentalistas.

AP – Sí, lo son. Son terroristas. ¿Si se comunicaban conmigo?

SV – Sí, con vosotros… ¿Os pedían algo, os preguntaban algo?

AP – ¿Si nos interrogaban? Sí.

SV – ¿Sobre qué?

AP – Sobre por qué estaba en Siria y cómo pensaban que yo estaba en el gobierno; nombres de grupos rebeldes, a quién había vendido armas, por qué había estado tantas veces…Entonces, como no consiguen sonsacarme información porque no la tengo decidieron pasar a acciones más radicales.

SV – ¿Se puede preguntar de qué tipo?

AP – Sí, claro. Maltrato físico, simulaciones de ejecución, aislamiento. Claro, así funciona esto.

SV – Formas de tortura buscando que hablases.

AP – Claro. Buscan que se rompa el secuestrado

SV – ¿Y cuándo hablabas de dos cartas, te referías a dos cartas con tu familia?

AP – No, con mis compañeros.

SV – ¿Te refieres al tiempo en que estuvisteis separados?

AP – De los 204 días que nosotros estuvimos separados me dieron dos cartas. Una fue como el 17 o 18 de octubre y la otra como el 21 o 22 de diciembre y desde esa fecha hasta el 7 de mayo yo no volví a saber de ellos, ni ellos de mí. De hecho, a mí me hicieron creer que los habían matado y al revés.

SV – ¿Durante ese tiempo tuviste algún contacto con tu familia?

AP – No. De hecho, mi mayor miedo era que se hubieran muerto.

SV – ¿El sufrimiento?

AP – O sea, no, el sufrimiento por supuesto. Ten en cuenta que son 10 meses, en 10 meses pasan muchas cosas. Mi madre tiene un problema en el corazón, yo pensaba que se había muerto. De hecho, soñaba y tenía sueños de que yo volvía a España y mi madre no estaba en el aeropuerto. Entonces, claro, para mí el momento más duro del secuestro fue mi liberación porque me dieron el teléfono y me dijeron” tienes que llamar a casa”. Y yo dije: “ Yo no llamo a casa, yo no voy a llamar a mi casa. Dijeron “ que sí…”, y yo, “que no, no voy a llamar a mi casa, ni de coña”.

SV – ¿Cómo se produjo la liberación? ¿Fue fruto de algún acuerdo entre el gobierno…? ¿Tú sentiste cierto respaldo del gobierno español, o no?

AP – Si yo estoy aquí es porque de alguna forma el gobierno español intervino… No sé cómo ni por qué, pero si estoy aquí es por eso. ¿Si sabía que me iban a liberar? No, de hecho cuando ellos entraron a mi celda el 7 de mayo iban vestidos con los ropajes del Estado Islámico. Ellos eran Al-Qaeda, los que a mí me tenían, pero entraron vestidos con los logotipos del Estado Islámico para hacerme creer que me iban a ejecutar porque se tortura psicológicamente hasta el final para romperte y porque les gusta, porque al final son sádicos.

SV – Además, esa forma de violencia como que se reproduce, ¿no?

AP – Sí, les encanta. Disfrutan, había uno de ellos al que le encantaba pegarme y aunque fueran con verdugo, los llevan con la cabeza cubierta, yo le veía sonreír cada vez que me pegaban. Cuando me miraba y agachaba la cabeza, el tipo se sentía en una situación de poder.

SV – ¿Al final sabes bien cómo se produjo tu liberación? Supongo que eso pertenece a secretos de estado y demás, pero.. ¿Por qué? ¿Os liberaron simplemente porque ya no les servíais…? ¿Cómo se produjo la liberación? ¿Te juntaron con tus compañeros?

AP – Me juntaron con mis compañeros y en ese momento yo pensaba que nos iban a ejecutar a los tres, o incluso me llegué a plantear que nos hubieran vendido a otro mismo grupo porque como íbamos pasando de grupo en grupo pues me digo: “nos van a vender ahora a otro grupo diferente y vete tú a saber en manos de quién estamos“, porque como tampoco tienes información de lo que ha pasado durante esos meses en Siria… Cuando a nosotros nos secuestran Al-Qaeda y Estado Islámico son enemigos, pero diez meses después lo mismo ahora son aliados. Entonces, “nos van a matar”, pienso… Llegamos allí al descampado y allí estaba el jefe del comando y había unos quince o veinte hombres todos armados con kalashnikov y lanzagranadas. El verdugo nos quitan los grilletes y nos dice…. “Ahí está Turquía y aquí no volváis”. Y yo les dije a mis amigos.”Ya estamos caminando despacito con las manos en alto a ver si nos van a joder por detrás”. Y no, realmente nos dejaron marchar. ¿Por qué? No lo sé.

SV – Bueno… esta es una pregunta un poco difícil para responder. ¿Cómo es la situación ahora mismo en Siria? ¿Piensas que el conflicto es resoluble de alguna forma? ¿O es una maraña muy compleja?

AP – No…Es una maraña muy compleja, es una guerra que por desgracia no va a acabar pronto, durará décadas porque no solamente es extirpar el cáncer del Estado Islámico de Al-Qaeda, sino ese odio y rencor que queda de los sirios hacia su presidente “legítimo”. Además, luego tienes otros actores internacionales en la zona como pueden ser los americanos, turcos, iraníes, iraquíes o rusos. Y luego tienes también a los kurdos que están jugando un papel fundamental en la liberación de Racca, incluso se ha llegado a hablar de la partición de Siria en diferentes pedazos: uno para el régimen, otro para los rebeldes y la zona de arriba para los Kurdos. Eso es inviable.

SV – ¿Crees que la Comunidad Internacional y la Unión Europea están haciendo suficiente?

AP – Ni la Unión Europea ni la Comunidad Internacional, nadie está haciendo nada, pero no solamente en este conflicto, en ningún otro. En Somalia llevan desde el 91 en guerra, en Afganistán desde el 79. ¿Por qué? Porque no tienen nada.

SV – ¿Y sabes que países suministran a Siria?

AP – Sí, claro. Los cinco miembros permanentes del consejo de seguridad de Naciones Unidas: China, Rusia, Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Los cinco mayores traficantes de armas del mundo.

SV – ¿Cómo ha sido después tu recuperación? ¿Y cuánto tiempo ha pasado ya?

AP – Mi recuperación va… Llevo 15 meses. Mi recuperación física ha sido buena, pero la mental y psicológica es otra historia que lleva mucho más tiempo. Entonces, bueno, ahora después de mucho tiempo empiezo a notar lo que se llama estrés post-traumático. Empiezo a tener estrés post-traumático, sí. Esto no es sales de allí y ya estás bien. Al principio sí que te sentías o me sentía bien, pero no…no estoy bien.

SV – ¿Por qué has venido a este curso de Santander? ¿ Te han invitado?

AP – Me invitaron no solo para que hablase de la guerra de Siria por ser de los periodistas españoles que más veces he estado, sino también porque como es un curso donde se va a hablar de crisis de los refugiados pues al final todo está relacionado. No son entes diferentes.

SV – Son dos caras de la misma moneda.

AP – Eso es… Los refugiados no solamente vienen de Siria, que son muchos; vienen muchos kurdos, afganos, pakistaníes, iraníes, de Somalia, de Nigeria, del Congo…Vienen de  todos los lados del planeta, huyendo de la guerra. Entonces lo que querían con mi presencia es que, ya que yo he estado, poder enseñarles a la gente que ha venido a este curso cómo es realmente una guerra y los motivos por los que vienen y cómo vienen.

SV – Ya. Para sensibilizar y concienciar.

AP – Así es. Porque una cosa son los datos fríos y otra cosa es escuchar a…

SV – … Escuchar el relato de una persona que lleva 15 días atravesando Irán.

AP – Exactamente… atravesando un desierto o como les he puesto esta mañana, un vídeo de Abdul que después de estar 4 meses secuestrado por el Estado Islámico con 15 años, se escapó y cruzó a Lesbos con su hermana, con su cuñado y su sobrino de 11 meses en una patera, y ahora están viviendo en España. Claro, no es lo mismo que te lo cuente un muchacho de 17 años a día de hoy a decir los datos que tienen los medios de comunicación que son las cifras.

SV – Además, ¿no tienes la impresión de que nos estamos …?

AP – ¿…. insensibilizando?

SV – ¿Al drama y la desgracia? Sí, porque al final los medios de comunicación lo que hacen es perpetuar.

AP – Sí, eso es… Todos los días refugiados, y la gente dice “¿otra vez refugiados?”. Sí pero es que es de otra guerra, “¿de otra guerra diferente?”. O sea, la gente no sabe qué es lo que está pasando en Siria.

SV – ¿Crees que está surgiendo cierta islamofobia desde los medios de comunicación?

AP – Sí, pero además lo que la gente debería entender y que no cuentan los medios de comunicación es que el 95% de las víctimas de los medios de comunicación son musulmanes, no son occidentales, cristianos o de la religión que sea. No. De hecho, una de las preguntas que se tiene que hacer la gente es cuántos sirios o iraquíes han asesinados a occidentales en Europa. La respuesta es 0. ¿Cuántos europeos han asesinado a sirios o iraquíes en suelo sirio? Miles, porque van para allá. Pero desde aquí , desde Europa, se ponen muros y vallas para que no vengan los refugiados, a los que se acusa de terroristas, cuando los terroristas ya los tenemos aquí criados entre nosotros. Quienes atentaron en Bataclán nacieron aquí en Francia, los de Bélgica, eran belgas. ¿Qué hemos mal como sociedad para que uno de nuestros semejantes que hable nuestro mismo idioma, que se ha criado entre nosotros, que tiene nuestro pasaporte decida irse a Racca a cortar una cabeza o a coger un coche y matar gente?  ¿Por qué hemos llegado a esto? Pero es mejor señalar al que viene en una patera que es peligroso… No vaya a ser que las preguntas que realmente interesen pongan en situación incómoda a algún gobierno.

SV – ¿La ciudadanía tiene alguna forma de hacer algo?

AP – Mira, una de las cosas que me dijeron los miembros de Al-Qaeda estando secuestrado era “vosotros como occidentales tenéis la culpa de lo que está sucediendo aquí”. Y yo les decía que yo no. “Sí, porque tú votas, votas a gobierno que apoyan a Irak o Afganistán, guerras como ésta. Vosotros tenéis democracia, nosotros no. Nosotros tenemos un dictador y aquí se hace lo que él quiera. Nosotros no somos responsables de lo que él diga. Vosotros sí. Si le votáis al final con vuestros votos estáis apoyando esto y no me vengáis a decir que no sabíais lo que estaba pasando. Entonces cuando a nosotros nos golpeáis y matáis a nuestros hijos, iremos a vuestros países a por vuestros hijos. Y será ojo por ojo.”

SV – Ahora hay mucho odio allí.

AP – Eso es… Al final creas odio. Y al final pues dices, ostras pues quizá tiene razón el terrorista de Al-Qaeda. ¿Qué podemos hacer? No sé, cambiar gobiernos. En este curso vas a ver a gente como Álex o como Fátima que son personas… Álex, por ejemplo, tiene 26 años, dejó su vida y ahora vive en Lesbos o Quios ayudando a refugiados con ONGs.

SV – Sí, yo estuve el verano pasado.

AP – Se pueden hacer cosas. Eso es.

SV – Sí, muchas cosas. Pues muchísimas gracias.

AP – De nada.


Este entrevista fue realizada el pasado 14 de agosto de 2017 en las instalaciones de la UIMP por Silvia Villanueva Santander.