Título: Patria

Autor: Fernando Aramburu

Género: Novela

Año publicación: 2016

Editorial: Tusquets

Páginas: 646


No es la primera vez que Aramburu escribe sobre lo que se ha denominado “conflicto vasco”, pues ya en los 90 publicó una novela – mucho más densa que Patria, todo sea dicho – titulada Fuegos con limón, a la que continuó años más tarde el libro de relatos cortos Los peces de la amargura (2006) y la novela breve Años lentos (2012). Sin embargo, Patria ha sido su novela estrella en esta temática y, según reza la unanimidad de la crítica (Premio de la Crítica, Premio Francisco Umbral al Mejor Libro del Año y, recientemente, Premio Nacional de Narrativa), quizás sea la gran novela sobre el conflicto etarra.

23424Patria, cuyo título es, ya, tremendamente significativo, narra la historia de dos familias de un pueblo del País Vasco, antes amigos íntimos y ahora enemigos acérrimos debido a una brecha difícilmente salvable: la que separa a los etarras de las víctimas del terrorismo. La historia comienza con Bittori, viuda de Txato, quien ha sido asesinado por ETA. Bittori decide regresar a su pueblo natal tras el anuncio por parte de la banda del cese definitivo de la actividad armada, una decisión que levantará más de una ampolla en el vecindario. La otra cara de la moneda es la familia de Miren y Joxian, padres de Joxe Mari, un terrorista encarcelado. Antes del conflicto, Bittori y Miren solían merendar juntas, y Txato y Joxian disfrutaban de largos paseos en bici, mientras los hijos de ambos matrimonios crecían juntos. Pero el asesinato de Txato tras su negativa a pagar el impuesto revolucionario y la entrada de Joxe Mari en la banda terrorista separarán irremediablemente a las dos familias y marcarán su destino para siempre.

A través de un estilo directo y natural vamos conociendo más a fondo a los personajes de esta historia, vamos accediendo a sus pensamientos, sus miedos, sus odios, sus rencores y, sobre todo, sus vergüenzas. Y, de esta manera, vamos haciéndonos el retrato de la sociedad vasca de las últimas décadas, del funcionamiento de la lucha armada, del olvido forzado de las víctimas y del silencio cobarde de una gran mayoría. Aramburu combina al narrador en 3ª persona con el estilo indirecto y, en ocasiones y de improvisto, con la primera persona, lo que hace confundir al lector a la hora de saber quién dice qué, y quién piensa qué, probablemente con un claro propósito: el de restarle importancia al personaje para resaltar, precisamente, el mensaje. No importa si aquellas palabras las dice Miren o Bittori, pues son palabras que podría haber dicho cualquiera, son palabras que probablemente dijeron tantos.

Su estructura se organiza en más de un centenar de capítulos cortos que no siguen un orden cronológico, ya que se suceden con continuos flash back en los que conocemos la vida de nuestros personajes en el antes y en el después. Cada capítulo funciona como un pequeño cuento que viene con mensaje, que incluye una pequeña lección tan emotiva como devastadora.

¿Es Patria la gran novela sobre el conflicto etarra que todos estábamos esperando? Hay quien dice que así es, prueba de ello son los numerosos premios que ha recibido. Algunos, incluso, comparan su lección de Historia y su herencia a la literatura española con aquella de los Episodios Nacionales de Galdós. Sin embargo, no falta quien opina que su éxito se debe más a la poderosa campaña publicitaria realizada por Tusquets que a su calidad literaria. De hecho, Patria ha recibido más de una crítica negativa, sobre todo en cuanto a su manera de representar a los “malos” de la película, personajes que, para algunos, son descritos con poco calado y abusando de los estereotipos, sin acertar a reflejar su verdadera idiosincrasia. Para otros, el autor no cuenta nada nuevo y refleja más de lo mismo, como si se pudiera reinventar la historia, (¡y la Historia!) a estas alturas. Hay quien le ha achacado tomar partido, y ahí la respuesta está clara: por supuesto que Aramburu toma partido. Aramburu toma el partido de las víctimas, de todos los que perdieron.

Quien escribe toma siempre un bando, y ese bando es el suyo propio. Nadie escribe desde la objetividad absoluta, nunca, sino que escribimos desde una visión única del mundo – la nuestra – y esta nunca puede coincidir con la de todos y cada uno de los 7 millones de personas del planeta. Cuando se escribe se cuenta una parte de la historia o, más bien, se cuenta la historia desde una parte, desde un prisma, desde el color de nuestro cristal. ¿No será, quizás, que algunas de esas opiniones negativas son visiones desde otro prisma? O puede, también, que sean una reacción a la incomodidad de ver nuestra miseria humana reflejada tan crudamente a través de estas 646 páginas. Quién sabe si será o no así, pero el hecho de que la mayor venta del formato de libro electrónico de Patria se haya vendido en el País Vasco, frente a una escasa venta del libro en papel, da mucho que pensar.

En cualquier caso, es probable que la toma de bando del autor sea, más que una limitación, uno de los aciertos de la novela, pues el autor toma el bando del perdón, de la imperiosa necesidad del perdón para unir a una sociedad que está rota, quizás más por la vergüenza de un silencio culpable que por las consecuencias de un fanatismo político.

Sobre el autor

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Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) es un poeta, narrador y ensayista vasco, así como filólogo y traductor. Es autor de casi una decena de novelas y de varios poemarios, así como de cuatro libros de narrativa infantil. Ha recibido numerosos premios desde los inicios de su carrera literaria, entre los que destacan el Premio Euskadi (2001), el Premio Mario Vargas Llosa (2007) y el Premio de la Real Academia Española en el 2008 por Los peces de la amargura, el Premio Tusquets de Novela (2011) por Años Lentos y los ya mencionados premios por Patria. Asimismo, la HBO planea realizar una serie basada en esta última novela.

Desde 1985, Aramburu reside en Alemania (Hannover), ciudad en la trabajó como profesor de español para inmigrantes durante unos años, profesión que abandonó en el 2009 para dedicarse por completo a la escritura. 

Cristina Pazos del Olmo


Fotografía de Fernando Aramburu obtenida de Wikimedia Commons