Título: Lejos del mundanal ruido (Título Original: Far from the Madding Crowd)

Autor: Thomas Hardy

Género: Novela

Año publicación: 1874 anónimamente, 1895 bajo nombre del autor

Editorial: Alba Editorial

Páginas: 579


En Lejos del mundanal ruido nos adentramos en la vida rural inglesa de finales del siglo XIX. La protagonista de esta historia es Bathsheba Everdene, una joven que, tras la muerte de su tío, hereda la granja de mayor tamaño de la localidad de Weatherbury. En un mundo de hombres, Bathsheba tendrá que ponerse al mando de la intendencia de esta granja, de la que dependen gran parte de las familias del pueblo. Por si ello fuera poco, tendrá que repartir el tiempo entre el mando de la granja y sus múltiples pretendientes, en especial tres: Gabriel Oak, el leal y trabajador pastor cuyo amor por la protagonista no mermará nunca; el apuesto y conquistador sargento Troy y el hacendado Boldwood, un hombre maduro y rico, algo solitario, pero de una intensidad emocional insospechada. Troy robará temporalmente el corazón de nuestra independiente y testaruda protagonista, lo que les llevará a una boda precipitada y, cabe deducir, infeliz. Pero las aventuras y desventuras amorosas de la protagonista no terminarán ahí.

Imagen 1 copiaSi bien la historia puede parecer, en un primer momento, un melodrama amoroso en plena época victoriana, recordándonos a la literatura de las hermanas Brontë o, incluso, a la época rural georgiana de las novelas de Jane Austen, en una lectura más profunda de la obra nos damos cuenta de que lo que el autor pretende es plasmar la realidad de un mundo rural dominado por hombres y la lucha de una mujer para hacerse un hueco en ese mundo. Para ello, contamos con el mayor acierto del autor, que no es otro que el exquisito uso que realiza del lenguaje para expresar los sentimientos de los personajes, en especial, los de Bathsheba. Y es que, aunque la protagonista encuentra dificultad para expresar sus sentimientos con un lenguaje que ha sido creado por hombres para expresar los sentimientos de los hombres -como bien destaca al comienzo de la obra-, gracias a la magnífica pluma de Thomas Hardy seremos capaces de conocer el mundo emocional de esta mujer. De hecho, Hardy nos describe con asombrosa perfección el mundo de los afectos:

Se observa en el hombre enamorado una fuerza de la que carece cuando es libre; pero hay en el hombre libre una amplitud de miras que en el enamorado es inútil buscar. Semejante desviación responde necesariamente a la estrechez; y aunque el amor enriquece las emociones, también disminuye la capacidad.

Sin embargo, este mismo lenguaje le va a llevar a reproducir creencias y opiniones sobre la mujer y el mundo de los afectos femeninos que, en ocasiones, nos hacen recordar de nuevo ese lenguaje de hombres, creado por y para los hombres:

Pese a tener demasiado juicio para dejarse gobernar completamente por su feminidad, tenía demasiada feminidad para sacar partido de su buen juicio.

¿Es este libro, entonces, tan feminista como se cree? No nos olvidemos de que Lejos del mundanal ruido está considerado como una obra temprana de literatura feminista, ya que nos presenta a una mujer atípica para la época: para empezar, Bathsheba está lejos de ser una mujer dependiente, tímida y sumisa, pues llega al pueblo para desafiar las convenciones de la época y tomar el mando de la granja ella sola; además, en el comienzo de la obra, incluso antes de heredar, Bathsheba rechaza una propuesta de matrimonio en pos de su libertad e independencia. Esta lucha, de hecho, será el más destacado símbolo de feminismo en la obra, la reticencia y rechazo de la protagonista hacia el matrimonio.

No obstante, Hardy también describe a una mujer abrumada por su naturaleza apasionada e incapaz, muchas veces, de manejar sus afectos, lo que la lleva a juguetear con los sentimientos del hacendado Boldwood, jugar al perro del hortelano con el pastor Oak y acabar transigiendo con las convenciones que se esperan de una mujer, esto es, con el matrimonio. Thomas Hardy nos muestra a una mujer caprichosa, inestable y voluble, cualidades todas ellas que siempre nos han atribuido, en un mundo patriarcal y machista, a las mujeres. ¿Es este el ejemplo de una mujer feminista, más aún, de una obra feminista? La clave reside, como casi siempre, en el contexto. Y, si tenemos en cuenta el contexto de la época rural victoriana, donde las mujeres únicamente aspiraban a ser buenas mujeres y madres, con total dependencia económica y emocional de los hombres, la respuesta entonces es un claro sí: que Bathsheba Everdeen, mujer inteligente, luchadora y con iniciativa, consiga hacerse un hueco en un mundo de hombres, aunque al final termine pasando por el aro del matrimonio y de vez en cuando se pierda un poco en sus afectos es, desde luego, un gran paso en la batalla del feminismo, el primero de muchos otros que vendrían después.

En cualquier caso, sea más o menos feminista, sea más o menos reivindicativo, lo cierto es que Lejos del mundanal ruido es una lectura apasionante y un deleite para los sentidos y para las emociones, pues las descripciones de la naturaleza y del mundo interior de los personajes son tan detalladas y están redactadas con tanta delicadeza que conseguirán introducirte de lleno en la historia, hasta tal punto de que casi podemos sentir cómo nos trasladamos mentalmente a la localidad de Weatherbury para observar al pastor Oak esquilando las ovejas, y también consigue que nos  indignemos tanto como Bathsheba ante el sinvergüenza de Troy. Es, en definitiva, una historia que se ha convertido ya en todo un clásico.

Sobre el autor

2Thomas Hardy (1840-1928) fue un novelista y poeta inglés perteneciente al movimiento naturalista, aunque superó en algunas de sus obras al naturalismo de la época. Hardy comenzó con la lírica con poca fortuna y, ya en la década de los treinta, probó suerte con la novela, con la que consiguió obtener más éxito. Su novela más aclamada y la que le llevó a la fama fue justamente esta, Lejos del mundanal ruido, su cuarta novela. Apareció primeramente de manera anónima en tiradas mensuales en una revista literaria, aunque debido al éxito que tuvo, Hardy decidió publicar la obra completa bajo su nombre en 1895.

En todas las novelas de Hardy encontramos el mismo paisaje: el campo inglés de una región ficticia (Wessex) que en realidad se basa en su condado natal, Dorset. En él encontramos un atípico costumbrismo, ya que la visión que refleja el autor es pesimista y negativa, mostrándonos a unos personajes que tienen que luchar constantemente contra la hostilidad, el determinismo y unas convenciones sociales y morales que atan a las personas. Es decir, Hardy realiza una crítica feroz a este mundo, lo que le acarreó críticas de todo tipo.

En 1895, con 55 años, Hardy decidió abandonar definitivamente la novela y centrarse por completo en su obra lírica, de la que aún publicaría casi diez obras.

La novela Lejos del mundanal ruido ha sido adaptada para el teatro varias veces, la primera en 1882, al poco de su publicación en la revista, escrita por el propio Hardy. En cuanto al cine, se han realizado varias películas basadas en el libro, siendo la más conocida la de 1967, que contó con los actores Julie Christie, Terence Stamp y Alan Bates, entre otros. La última adaptación al cine se ha realizado hace dos años, en 2015. Asimismo, se han producido también un musical (2000) y una ópera (2006).

Cristina Pazos del Olmo