El Bosco, de nacimiento Hieronymus Bosch, fue un pintor holandés que vivió en los siglos XV y XVI y cuya obra excepcional aún sigue levantando pasiones en la actualidad. Aunque cronológicamente pertenece a la escuela flamenca de pintura, como lo hacen los hermanos van Eyck, su técnica y su imaginería se alejan a menudo de estos autores. Si bien comparte con ellos ciertos rasgos en el estilo (gótico), en el instrumento (uso de tablas en lugar de lienzos) y, sobre todo, en la temática (de tipo religioso y espiritual), la inquietante inventiva de El Bosco le distancia de la escuela flamenca, convirtiéndolo en el autor misterioso e inaccesible que sigue siendo aún en nuestros días.

No obstante, a pesar del halo de misterio y de oscuridad que rodea al autor, lo cierto es que, lejos de haber sido un ser marginado y reservado, el Bosco perteneció siempre a las élites sociales holandesas y gozó de gran popularidad artística en su ciudad natal, en la que residió con comodidad y éxito prácticamente toda su vida. Sus obras satíricas y grotescas no responden a una forma de ser o a una personalidad retorcida, sino más bien a un fin mucho más convencional y cotidiano para la época de lo que en principio parecería: el adoctrinamiento religioso.

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El Jardín de las Delicias, 1515

A través de sus cuadros y sus trípticos, Hieronymus se puso al servicio de la Iglesia católica, representando con iconografías jocosas y siniestras, más propias de temáticas artísticas medievales, los pecados mortales, el castigo divino hacia los hombres que se apartan de las enseñanzas religiosas y la locura de una humanidad perdida en vicios. En sus obras no existe la salvación para un mundo que se revuelca en el pecado, y estos pecados aparecen representados con gran detalle y precisión, por ejemplo, en su obra más célebre, el famoso Jardín de las Delicias que encontramos en el Museo del Prado. En él, elementos naturales, animales y antinaturales se mezclan en una turbadora composición para castigar los vicios de los hombres.

Con estas particularidades artísticas, el Bosco contribuyó a crear y consolidar un nuevo género artístico que trasciende las fronteras culturales y temporales y que ha dotado de significancia a los estilos híbridos y satíricos. Gracias a Bosch, además, se ha producido un gran desarrollo de la pintura paisajística.

916px-Hieronymus_Bosch_-_The_Seven_Deadly_Sins_-_WGA2500En total, la contribución artística de este autor se reduce a una veintena de pinturas y media docena de dibujos. No obstante, a pesar de lo reducido de su obra, al Bosco se le sigue considerando el maestro de las pinturas del infierno y de los demonios y un fiel retratista de nuestras peores pesadillas. Recientemente, en una exposición sobre el autor en el Museo del Prado hemos podido disfrutar, además de su archiconocido tríptico de El Jardín de las Delicias, también de Las tentaciones de San Antonio Abad, la Adoración de los Reyes Magos y el Tríptico de las Tentaciones de San Antonio, todas ellas, como se puede intuir, de temática religiosa. En el Carro del heno, otra de sus grandes obras, Bosch retrata la violenta lucha de la gente por hacerse con un puñado de heno, llegando incluso a matar o morir en el intento; por su parte, su Cristo con la Cruz a cuestas nos enseña a un hombre convertido en el diablo, toda una metáfora de lo que para la Iglesia era una sociedad corrompida. Como podemos observar, el adoctrinamiento religioso se cuela en cada una de las pinturas del autor holandés, si bien este hecho no minimiza un ápice su calidad artística, su originalidad y su pincel visionario.

Cristina Pazos del Olmo


Imágenes de las pinturas del Bosco obtenidas en Wikimedia Commons.

Imagen de cabecera perteneciente al tríptico Las Tentaciones de San Antonio (1501). Imagen final perteneciente a la Mesa de los pecados capitales (1505-1510).