La sociedad Minangkabau constituye el cuarto grupo étnico más importante de Indonesia y además conforman la sociedad matrilineal más grande del mundo. Pese a su superioridad numérica, el nombre suena en un principio desconocido y lejano para muchos de nosotros, especialmente en esta Europa etnocéntrica, aunque su estudio ofrezca a todas vistas un  enorme interés y de ahí surja la redacción de este artículo.

 Aproximadamente la sociedad Minangkabau la configuran 4 millones de personas, si bien solamente la mitad reside hoy en día en su lugar de origen, en el oeste de la isla de Sumatra. En realidad  la otra mitad de la población Minangkabau ha emigrado, aunque conviene decir que se desplazan a otros lugares siempre pensando en volver. Actualmente viven repartidos y muy dispersos por todo el archipiélago indonesio. A este fenómeno migratorio se le conoce como merantau.

Aclaremos que una sociedad matrilineal es aquella cuyos miembros del grupo están emparentados a través de las hembras siendo éstas quienes transmiten  la herencia, es decir, una persona desde que nace y durante toda su vida pertenece al matrilinaje de su madre. Se distancia, por tanto, del término matriarcal o matriarcado que la RAE define como “organización social, tradicionalmente atribuida a algunos pueblos primitivos, en que el mando corresponde a las mujeres”.

Imagen 1Por otro lado, en el oeste de Sumatra existen aproximadamente unas 500 aldeas, llamadas nagari, y  tienen entre 1000 y 2000 habitantes; un número de entre 20 y 30 aldeas conforman un distrito que dirige un jefe (hombre) y todos componen el reino que funciona bajo el mandato del rey en la capital, Padang. Es llamativo que la casta real siga una línea de parentesco diferente a los habitantes del reino, es decir, es patrilineal y endogámica frente al sistema matrilineal de su sociedad. Estas aldeas o nagaris son en su mayoría endogámicas y con gobierno propio, y aunque hoy el estado ha asumido parte del control social, el líder aún juega un importante papel en los ritos y ceremonias, y sirve de foro para las preocupaciones de la comunidad. Cada aldea tiene una economía específica adaptada a sus circunstancias ecológicas y se caracterizan por la alta productividad de los cultivos, combinado con labores artesanas y negocios.

En cuanto a su sistema matrilineal, el nagari o aldea se encuentra dividido en matriclanes estrictamente exogámicos llamados suku. Los miembros del clan son considerados Familia  y se trataría simplemente de un grupo de linajes emparentados, todos ellos con un antecesor común al que muchas veces no conocen y que están constituidos por subclanes (payuang). Estos se consideran entre sí familiarmente bastante cercanos, aunque rara vez se conoce el origen y viven en un grupo de casas adat (típica casa Minangkabau), relacionadas y gobernadas por un cabeza del linaje (penghulu) que es nombrado por consenso. Cada sub-clan se compone de un número de linajes (paruik) de muy diferente tamaño, extensión y genealogía, cuyas fronteras no son tan estables como los clanes y subclanes y que a menudo comparten casa. A su vez estos linajes se componen de una o más segmentos genealógicos llamados sa-buah paruik(matriz), a los que Chadwick, en su artículo “Matrilineal Inheritance and Migration in a Minangkabau Community”, se refiere como “land holding corporations” (empresas de dueños de la tierra), como poseedores comunalmente de varias propiedades, tierras para el cultivo indivisibles, casas y “pecerías” (piscifactorías naturales) El reparto de la herencia se produciría entre este grupo de mujeres que conviven bajo la misma casa.

El sistema de parentesco representa una sociedad de linajes segmentados; cuando el linaje crece se escinde en varios y forma sub-linajes, aunque no es claro cómo se produce este proceso -probablemente derivativo-, principalmente porque los Minangkabau sufren de amnesia respecto a sus antepasados; lo que quiere decir que únicamente recuerdan proceder de un antepasado común pero sin más detalles y eso se relaciona probablemente con  el acuerdo tácito de sus miembros de evitar reclamaciones de la tierra. De hecho, cualquier investigación genealógica de cierta profundidad es un asunto delicado y, en situaciones formales, incluso tabú. Esta amnesia se ve reflejada lingüísticamente en un complejo sistemas de referencias donde los nombres personales e incluso el primer y segundo pronombre personal son elididos de toda conversación, excepto entre niños y gente no casada. Se emplean términos familiares como padre, hermano, o funcionales como maestro. Además es tabú nombrar a una persona que ha muerto.

Sin embargo existen  unas formas especiales del idioma para hablar de relaciones matrilineales cuando los nombres de las antecesoras se han olvidado o hay una reticencia para los nombres de los muertos. El idioma hablado por los Minangkabau es el “Bahasa Minangkabau” dialecto procedente del Melayo de la zona Jambo y muy similar a éste. A su vez es bastante similar al “Bahasa Indonesia”, idioma oficial y nacional de Indonesia, también procedente del melayo. Estas fórmulas que emplea el idioma consisten en referirse a la gente que tiene la misma abuela como dunsanak sa-anduang (parientes cercanos con la misma abuela), dunsanak sa-iniyek (parientes cercanos con un antecesora común), dunsanak sa-uci (parientes con la misma bisabuela). Así se permite  hablar sobre relaciones de reparto en términos que reflejan la principal regla de transmisión de la herencia, la regla por estirpes, según la cual la tierra que posee una mujer ha de ser distribuida en partes iguales entre sus hijas. En realidad el reparto nunca es equitativo, unas nietas recibirán más que otras, porque la tierra habrá sido primero dividida entre sus madres, y una hija única recibirá más dos hermanas por ejemplo.

Por último, cabe señalar que en la práctica este sistema de reparto de tierras es aún más complejo, puesto que las tierras se alternan de forma muy metódica entre las herederas, y como los grados de fertilidad y productividad varían según los años, a menudo surgen disputas entre ellas. Quizás por eso, se escoge a un hombre adulto (tungganai) de cada empresa como dirigente de la rotación. Este hombre es siempre un mamak o hermano de la madre, su rol es esencialmente conciliador o comunicador más que árbitro puesto que el verdadero poder lo tienen las mujeres miembros de la corporación. Aunque para profundizar en los roles de poder dentro de la sociedad minangkabau sería necesario indagar y reflexionar acerca de conceptos como herencia y residencia dentro de los grupos de filiación unilineal.

Silvia Villanueva Santander


Fotografías obtenidas en Wikimedia Commons del pueblo minangkabau y su localización en el mapa.