Título: Sueños en el umbral

Autor: Fátima Mernissi

Género: Novela

Año publicación: 1995

Editorial: Muchnik Editores S.A.

Páginas: 292


Sueños en el umbral es una bellísima y agradable novela de difícil clasificación dada la riqueza y sugestividad temática, poética y filosófica que contienen sus páginas. Narrada en primera persona y desde una voz femenina en la infancia, la narradora, que se corresponde con la voz de la intelectual marroquí Fátima Mernissi, nos reproduce y recuerda el mundo en que esta escritora marroquí se crió y pasó sus primeros años de vida, trasladándonos a la ciudad de Fez en el Marruecos de los años 50.

322A través de la narración de cuentos y anécdotas en torno a un patio, personajes entrañables deambulan por sus páginas y nos ofrecen paradójicamente una amplia visión del mundo desde la minúscula óptica del microcosmos: la tía Habiba con sus cuentos de los viernes escuchados por todos y su alegría innata; la abuela materna Yasmina con su fortaleza y carisma; la prima Chama que despliega su gran talento teatral, la rifeña y heroína de guerra Tamou…y tantas otras mujeres fuertes, divertidas y sabias con humildes y sabias lecciones domésticas de feminismo y empoderamiento, aplicables casi de forma universal a otras culturas, épocas y momentos. 

Hay muchas formas de crear un carácter fuerte (…). Una de ellas es fomentar la capacidad de responsabilizarse de otros. Ser simplemente agresiva y atacar al prójimo cada vez que comete un error es una forma de conseguirlo, y no la mejor, desde luego. Animar a una niña a cuidar de los más pequeños en el patio le permitirá hacerse fuerte.

Y ofreciéndonos , en cualquier caso, una visión distinta de temas y lugares comunes.

La magia de los tratamientos de belleza y el ritual de hammam no sólo se debía a la sensación de haber renacido, sino a la de haber sido tú misma el agente de ese renacimiento.

232Probablemente, si hubiéramos de buscar un hilo conductor para la configuración de este bello relato, pensaríamos en el harén como edificio o institución social con sus costumbres y funcionamiento. Pero además, la autora supera el tópico occidental de lo que es un harén para ofrecernos una visión más amplia y rica, mutable a lo largo del tiempo y de unos lugares a otros. Así, nos distingue en sus líneas harenes con mujeres esclavas cultas y devoradoras de libros que debían entretener al señor de los harenes actuales en Marruecos llenos de mujeres analfabetas. A su vez, Mernissi nos revela y nos deslumbra con una amplia delimitación semántica del concepto oriental de harén.

Pregunté a Yasmina qué significaba eso de estar atascada en un harén, y me dio varias respuestas diferentes, que por supuesto no hicieron más que confundirme. Me dijo que a veces estar atascada en un harén significaba sencillamente que una mujer había perdido la libertad de movimiento. Otras veces, me dijo, el harén significaba desventura, porque una mujer se veía obligada a compartir su marido con muchas otras.

 En ese sentido, resultan interesantísimas y atrayentes las notas a pie de página de su autora, que nos aclara y distingue dos tipos de harenes: los harenes imperiales, aquellos que florecieron con las conquistas imperiales musulmanas y su consiguiente acumulación de riquezas, y que existieron hasta el derrocamiento en 1909 del último sultán del Imperio Otomano; y los harenes domésticos, que siguieron existiendo a partir de ese momento y que eran en realidad familias ampliadas que convivían bajo un mismo techo: harenes sin esclavas, aunque mantenían la tradición de mantener recluidas a sus mujeres.

342A ojos de una niña, una realidad compleja se nos muestra de forma más simple y sencilla. Así, nuestra protagonista nos muestra un definición simple y reveladora,  la niña comprende que el harén “tenía que ver con los hombres y con las mujeres, eso era evidente. También tenía que ver con una casa, una muros, y la calle, eso también era evidente.” 

El libro destila múltiples aromas además de la trama principal en torno a ese patio tan particular y, así, la novela ofrece desde interesantes reflexiones sobre temas variados como el nacionalismo marroquí y su independencia de los estados coloniales (“Anhelo de cultura era una señal de que poco a poco emergíamos de nuestra humillación colonial”),  hasta las diferencias y matices del islam entre el campesinado y el mundo urbano, o el tema de la esclavitud a partir de la sudanesa Mina.

En mi opinión, uno de los mayores logros de la novela es ser capaz de mostrar lecciones de feminismo desde una cultura (como tantas otras) que exhibe el dominio y superioridad del hombre sobre la mujer.

 Una persona era feliz, me explicaba ella, cuando se sentía bien, alegre, creadora, satisfecha, amorosa, amada y libre. Una persona infeliz tenía la sensación de que existían barreras que aplastaban los deseos y talentos que poseía. Una mujer feliz era aquella que podía ejercer toda clase de derechos, desde el derecho a moverse hasta el derecho a crear, competir y retar y, al mismo tiempo, sentirse amada por hacerlo.

Parte de la felicidad consistía en ser amada por un hombre que gozara de la fortaleza de su mujer y se enorgulleciera de sus talentos. La felicidad también tenía que ver con el derecho a la intimidad, el derecho a renunciar a la compañía de los demás y sumirse en la soledad contemplativa. O sentarse durante todo el día sin hacer nada ni tener que excusarse ni sentirse culpable por ello. La felicidad era estar con los seres amados y aun así sentir que se existía como ser individual, que no se vivía solo para hacerlos felices.

Y no sólo eso, sino que también está genial obra incluye reflexiones propias de una vasta cultura popular para ofrecernos respuestas a los interrogantes que acompañan desde siempre al ser humano como qué es la ternura o cuándo dejamos realmente de ser niños.

La vida arriba era mucho más agradable, en especial porque todo iba acompañado de hanan, una cualidad emocional marroquí que muy pocas veces he encontrado en otras partes. Es difícil definirlo con precisión, pero básicamente consiste en una corriente de ternura que fluye con naturalidad, despreocupada y siempre disponible .Las personas que ofrecen hanan, como tía Habiba, nunca amenazan con retirarle el cariño a alguien si comete una falta leve o incluso grave pero involuntaria.

Para finalizar esta reseña, dejo constancia de unas bellísimas palabras que aún retumban en los harenes de este libro.

La naturaleza es la mejor amiga de una mujer – decía a menudo. Si tienes problemas, nada en el estanque, tiéndete en un prado o contempla las estrellas. Así cura una mujer sus miedos.

 

Sobre la autora

Imagen 1.pngFátima Mernissi fue una escritora, socióloga y profesora universitaria marroquí  nacida en Fez en 1940 y fallecida en Rabat en el año 2015. Mernissi es una de las figuras más relevantes de la intelectualidad árabe y una autoridad mundial en estudios coránicos. Perteneció a una familia acomodada, muy fiel a las tradiciones, y fue hija y nieta de mujeres analfabetas. Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén (1994) es su única obra narrativa y ha sido una de sus aportaciones más valoradas por la crítica internacional.

Fátima Mernissi fue una gran defensora de los derechos de la mujer y defendió asimismo que el profeta Mahoma había sido un hombre feminista y muy progresista para su época, siendo otros quienes empezaron a considerar a las mujeres como personas de segunda clase. Otras de sus obras son El harén político o El velo y la elite masculina (obras prohibidas en Marruecos). Recibió, entre otros muchos reconocimientos, el Premio Príncipe de Asturias en el 2003.

Silvia Villanueva Santander