Título: Cuando decides mejorar

Autor: Rodrigo París

Género: Libro informativo/manual

Año publicación: 2019

Editorial: Lidera Editorial

Páginas: 288


Un día decides confiar en ti y lanzarte a la piscina con algo en lo que crees, salir de la zona de confort y aventurarte con un algo nuevo. Con pasión, esfuerzo, actitud, respeto e iniciativa se pueden crear cosas magníficas y llegar a muchas personas.

41I2HkWnucLY entre ellas, un día cualquiera, uno de mis relatos llegó a manos de Rodrigo París, quien decidió ponerse en contacto conmigo e incluir uno de mis relatos en un posible proyecto. Tras horas de trabajo, consultas y esfuerzo (al menos así lo visualizo), el proyecto se materializó.

Que estas líneas sean un homenaje a todas esas personas que desde su humildad y su buen hacer, deciden no solamente mejorar ellos mismos, sino ayudar a otros a mejorar. Así es como Rodrigo París, con su libro Cuando decides mejorar, nos ofrece una herramienta práctica para ayudarnos en nuestro desarrollo personal y en nuestra búsqueda de la felicidad.

En ocasiones, nos sentimos cual barcos a la deriva. Tenemos un rumbo, pero hemos perdido el control del timón. Otras veces, no tenemos objetivos claros y vamos dando tumbos de un lado a otro.

La vida es una, es nuestra, y nosotros tenemos el poder de decidir cómo aprovecharla, cómo disfrutarla y cómo ser los protagonistas de la misma. A veces, esto también se nos olvida y simplemente existimos y dejamos que la rutina entre en nuestras vidas, dejándonos arrastrar por una actitud de apatía e inercia, día tras día.

Rodrigo nos da un tortazo en la cara para que despertemos de nuestra hipnosis y nos enseña de una manera clara y contundente que somos nosotros mismos los que debemos tomar las riendas de nuestras circunstancias aquí y ahora, sin esperar a mañana, y explotar al máximo nuestra existencia en el intento constante por ser felices.

De una forma simbólica nos hace ver que la felicidad “está en París”. El primer paso es ponerle pasión a lo que hagamos; no debería ser suficiente únicamente con hacer las cosas y ya está, no deberíamos conformarnos solo con pasar por la vida de puntillas, sino caminar, como diría Alejandro Sanz, “pisando fuerte” y mancharnos de barro cuando la situación lo requiera.

En segundo lugar, la felicidad se consigue teniendo actitud. Podemos ir por la vida lamentándonos de lo que “nos ha tocado vivir” o decidir transformar nuestra postura victimista en otra mucho más activa y positiva que, además, nos ayudará a enfocarnos en todos los aspectos positivos que nos rodean y a no malgastar nuestra energía. Por otro lado, para conseguir este estado de felicidad debemos respetar; comenzar por respetarnos a nosotros mismos si queremos que los demás también lo hagan y saber, por tanto, decir “no” cuando así lo consideremos. A veces, por querer agradar, por no querer parecer bordes, por pensar que quizás el otro tenga razón, dejamos que nos pasen por encima: no debemos bajar la guardia. Si somos conscientes de quienes somos – y, en esencia, no somos ni más ni menos que los demás -, partiendo de esa base, es fundamental el respeto a los demás y a uno mismo.

Otro de los conceptos clave en esta búsqueda de la felicidad es la idea de la innovación. Renovarse o morir. Cuántas veces escuchamos en la calle comentarios de gente que ha decidido cambiar y lanzarse a la piscina. Lo vemos en la señora que acaba de cambiarse de look en la peluquería, en el docente que ha decidido cambiar de metodología, pasar de los libros en papel y utilizar ahora una tablet o probar con una flipclass, o en los mejores restaurantes tradicionales que, de pronto, deciden probar con nuevos sabores o nuevos procedimientos. Y es que, efectivamente, para no caer en la monotonía y en la rutina, es necesario encontrar nuevas tareas y tener inquietudes diversas, de lo contrario corremos el riesgo de dejarnos llevar por la inercia del paso del tiempo y caer en la apatía y el desinterés. El aprendizaje se realiza a lo largo de la vida y, como tal, nunca dejamos (o al menos, no deberíamos dejar) de aprender cosas nuevas. El espectro del conocimiento es tan amplio que siempre podemos encontrar nuevas aficiones, nuevos intereses o incluso reciclarnos en nuestro proprio campo de trabajo. La sociedad evoluciona y el conocimiento evoluciona también, de manera que, además de buscar la felicidad, si lo hacemos de manera inteligente, mucho mejor. Así, sentiremos que estamos aprendiendo y en consecuencia, nuestra autoestima irá en aumento y conseguiremos ser más felices.

Y por último, pero no por ello menos importante – yo diría, incluso, que podría establecerse como la base o los cimientos sobre los que sostener la felicidad -, estaría el concepto de sacrificio. Para mantener cualquier hábito, hay que ser constante y perseverante. En este caso, para conseguir ser felices y mantenernos felices (a pesar de las adversidades), debemos realizar un trabajo interno con nosotros mismos y con aquellos aspectos que nos condicionan o nos influyen en nuestra relación con los demás o con nuestro entorno. La mayor parte de las cosas que nos hacen felices son las cosas más sencillas.

Como nos dice Rodrigo en este magnífico libro, darnos cuenta de la belleza y de la importancia de la sencillez, a veces, sólo ocurre cuando tenemos que enfrentarnos a un acontecimiento traumático y que nos sacude de primera mano. Ocurre de pronto y sin avisar, se nos va un ser querido (que pensábamos era inmortal) o un familiar cae enfermo (y pensábamos era inmune a cualquier enfermedad). Es entonces cuando, de repente, nos damos cuenta de que solo tenemos una vida y de que deberíamos aprovecharla al máximo. La vida es efímera y nos pasamos la mitad dándole vuelta a cosas intrascendentes o que no son de vital importancia. Y aunque una vez escuché que “lo más extraño de la vida es nuestra propia existencia“, sin embargo, para nosotros es lo más importante.

Abramos, pues, los ojos y vivamos. Salgamos de nuestro letargo, de nuestro “adormilamiento”, y vivamos: vivamos de una manera plena y consciente.

La vida es una, es una sola, es sólo mía y me pertenece. Y, por ello, yo también decido mejorar y buscar mi felicidad.

Gracias, Rodrigo París, por darme ese toque de atención, para seguir trabajando en mi búsqueda de la felicidad. Gracias por tu libro y tu dedicación. La sencillez te hace grande.

Sobre el autor

sFzcgmLU_400x400Rodrigo “París” (Pasión, Actitud, Respeto, Inventarse y Sacrificio) es un escritor novel interesado en la innovación, en el deporte, en la ciencia, en el emprendimiento y, por supuesto, en la felicidad.

Este es su primer libro.


Fotografías del libro obtenidas en la Editorial Lidera. Fotografía del autor tomada de su cuenta de Twitter.