Anteayer nos ha dejado Margarita Salas (Asturias, 1938 – Madrid, 2019), bioquímica española y discípula de Severo Ochoa, con el que trabajó en Estados Unidos. Realizó la tesis bajo la dirección del también conocido científico Alberto Sols y así inició el desarrollo de la biología molecular en España. Fue también profesora vinculada del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y académica de la RAE desde el año 2003. Pocos años antes de morir, en 2016, se convirtió en la primera mujer en recibir la Medalla Echegaray, el más alto galardón científico que concede la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Sus primeros trabajos

Una vez graduada en Ciencias Químicas en Madrid, Margarita ingresó en el laboratorio de Alberto Sols, pionero de la bioquímica española. Bajo su dirección realizará su tesis doctoral relacionada con la glucosa-6-fosfato isomerasa, para marcharse a Estados Unidos tras su lectura. Durante cuatro años (1963 a 1967) trabajará como investigadora en la Universidad de Nueva York junto a Severo Ochoa.

Margarita_Salas_y_Santiago_Grisolía_Doctores_Honoris_Causa_UNED_(4)Sus primeros hallazgos

Durante estos cuatro años se sitúan algunos de los hallazgos más importantes de Margarita Salas. Por un lado, la determinación de la direccionalidad de la lectura de la información genética (dirección 5´a 3´), descubrimiento realizado junto a Severo Ochoa. Por otra parte, el descubrimiento del ADN polimerasa del fago Φ29, que posee muchas aplicaciones biotecnológicas debido a su alta capacidad de amplificación del ADN. A su vuelta a Madrid y como profesora de la UAM siguió trabajando con el virus bacteriófago Φ29.

Un currículum extenso

Cuenta Margarita Salas con más de trescientas publicaciones en revistas y libros internacionales, algunas de ellas en medios españoles. También posee ocho patentes y ha sido una regular conferenciante, contando a sus espaldas con más de cuatrocientas conferencias.

Además de los primeros hallazgos ya mencionados, la científica descubrió otros avances científicos de gran aportación, tales como la relación entre proteínas p6 y p4 de tipo histona, la demostración de que el triplete UAA da lugar a la terminación de la cadena polipeptídica en un sistema de Escherichia coli, o el descubrimiento de una glucoquinasa específica para la fosforilación de glucosa cuya síntesis depende de insulina.

Ejemplo de mujer y de científica

Margarita ha muerto a los 80 años de edad, después de una larga carrera como científica. Pero Margarita no fue solo una gran científica, sino también una mujer que luchó por hacerse un hueco en una época y un ámbito aún muy masculinos en la España de los 60. Margarita fue incansable en la denuncia de las situaciones de discriminación de las mujeres en la ciencia, como bien nos recuerda la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT). La denuncia pública de esta discriminación fue una constante en la científica.

Margarita se queda sin recibir el premio Príncipe de Asturias, uno de los premios que más ilusión le hubieran hecho tener por una doble razón: en calidad de científica pero, también, en calidad de asturiana. No obstante, se ha llevado un sinfín de reconocimientos y nos ha dejado un 7 de noviembre, precisamente el mismo día en que nació la científica Marie Curie. Y es que ambas tuvieron un poquito de héroes de la época.

Cristina Pazos del Olmo


Fotografías obtenidas en Wikimedia Commons.