Hace hoy más de 66 años que Watson y Crick publicaron en la revista Naturesobre la Estructura molecular de los ácidos nucleicos, un artículo que daría la vuelta al mundo y pondría a la ciencia patas arriba, como es bien sabido. Menos sabido es, quizás, el hecho de que este descubrimiento no lo realizaron ellos solo, sino que contaron con la colaboración de la científica Rosalind Franklin, a quien solo fueron capaces de agradecerle sus resultados en la letra pequeña. Sin embargo, fue gracias a la técnica de difracción de rayos X con la que Rosalind obtenía las imágenes de la molécula del ADN que estos científicos pudieron elaborar su teoría. Y a pesar de que la tacharon de feminista (Watson) y de quejica (Crick) por no poder tomar café en la misma habitación que los hombres científicos, ambos alabaron la calidad científica de Franklin y su importancia esencial en el descubrimiento de la estructura del ADN.

Rosalind Elsie Franklin nació en Londres en 1920, segunda de tres hermanos e hija de un banquero judío. Para malestar de su padre, Rosalind decide estudiar física, química y matemáticas en el Newnhan College, el colegio mayor femenino de la Universidad de Cambridge. Esto le costó una disputa familiar que a punto estuvo de hacerle perder la financiación paternal de sus estudios, aunque finalmente el padre aceptó que Rosalind quisiera dedicar su vida a la química. Y es que, tras obtener su doctorado, Rosalind se especializó en la técnica de difracción de rayos X con la que luego obtendría la célebre fotografía 51 que serviría para la obtención del Nobel, aunque sin la mera mención a ella.

800px-Experimental_setup_of_Photo_51.svg.pngLo que Rosalind obtuvo en aquella famosa fotografía era la forma B del ADN, pues lo que se tenía hasta el momento era la forma A, mucho menos hidratada y con la que no se había podido llegar a conclusiones significativas. En enero de 1953, poco antes de publicar su artículo, el científico Wilkins le enseñó a Watson y Crick, a espaldas de la propia Rosalind, una copia de la foto 51. En ella quedaba clara la estructura de doble hélice del ADN. Esta imagen llevó a Watson y Crick a su propuesta de la estructura del ADN y la publicación de la misma en Naturetan solo un par de meses después de haber visto la foto. En el mismo número de la revista, Franklin y un doctorando publicaron un artículo técnico sobre sus fotografías, incluyendo la famosa 51, que apoyaba el modelo propuesto por Watson y Crick. Hay quien cree que Rosalind ya había llegado a las mismas conclusiones mucho antes, pero la rapidez de la publicación de sus compañeros le impidió proponer su modelo. Y es que en 1951 ya había escrito que el ADN podía ser una estructura helicoidal con varias cadenas y con los grupos fosfato hacia el exterior. Todo esto dos años antes del supuesto “descubrimiento”.

Rosalind tenía solo 30 años cuando generó la fotografía 51, y solamente 7 más cuando murió de cáncer de ovario en 1958. Por ello, nunca pudo ser parte del Nobel de Medicina que en 1962 recibieron sus compañeros Watson, Crick y Wilkins por su investigación sobre la molécula del ADN. ¿Habría sido reconocida su esencial importancia, de haber estado viva? Nunca lo sabremos, incluso podríamos llegar a dudarlo, teniendo en cuenta el papel pasivo de la mujer en la década de los 60. Lo que sí sabemos es que ni Watson ni Crick mencionaron a la científica en sus discursos, y Wilkins muy levemente. En cualquier caso, el germen de la duda ha salido a la luz y hoy en día nadie duda de su relevancia ante el descubrimiento de la estructura del ADN. En el año 2003 la Royal Societydel Reino Unido estableció el premio Rosalind Franklin para ayudar a las mujeres en la ciencia y en el año 2015 Nicole Kidman dio vida a la científica en la obra de teatro Fotografía 51, que fue todo un éxito. El éxito que Rosalind no pudo llevarse en vida.

Cristina Pazos del Olmo


Fotografía principal obtenida en Wikipedia.

Fotografía51 obtenida en Wikimedia Commons.