Hoy hemos tenido el placer de charlar con Ángela Sánchez Allende, natural de Cantabria y artesana de joyas y complementos diversos en El Talleruco, un rincón mágico de joyas encantadas hechas a mano con fimo y con mucho mimo.

CP – Ángela, ¿podrías contarnos un poco de lo que es El Talleruco?

AS – Es un pequeño espacio donde creamos, de manera artesanal y completamente a mano, complementos y joyería diversa. La idea es que todo sea artesanal, que no sea una producción en serie. Me gusta que las piezas tengan un carácter único y sean personalizables.

CP – ¿Cuándo nace la idea? ¿De dónde surge esta pasión?

AS – El Talleruco nace hace diez años como tienda física y hace seis como tienda online, pero realmente todo empieza muchos años antes, ya que desde siempre he tenido una necesidad creativa que me ha llevado a mostrar interés por todo lo artístico, las imágenes, los colores. Siempre me ha gustado pintar, manipular con las manos, hacer mis propias creaciones artesanas. Me gusta que las cosas sean artesanas y tengan alma. Fue estudiando Diseño Gráfico cuando una compañera me enseñó el material y comencé a “enredar” con él y a darle forma, y así empezó todo. Realmente, de no haber sido este material habría sido otro, siempre he tenido la necesidad de dedicarme a algo creativo, sensorial, que pueda tocar y manipular, dando forma a todas las imágenes que me invaden la cabeza.

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CP – Háblanos del material que usas. ¿Qué características tiene?

AS – El material se llama arcilla polimérica, un tipo de arcilla sintética que se cuece al horno a baja temperatura. Tiene una extensa paleta de colores que después se mezclan entre sí, logrando casi cualquier color que se desee. En realidad no es un material novedoso, ya que se creó en los años 40 por una farmacéutica alemana. Esta farmacéutica vendió la patente con el nombre de fifi mosaic, por eso se conoce con el nombre de fimo. Hoy en día se puede encontrar en muchos sitios, es un material básico de manualidades. Se trata de una arcilla flexible y modelable. Con este material uso la técnica millefiori.

CP – ¿En qué consiste esta técnica?

IMG_20160512_181437 (1)AS – La técnica millefiori es una técnica ascentral. Consiste en hacer los dibujos dentro de tubos, de manera que al cortar las secciones del tubo aparece el mismo patrón de dibujo una y otra vez. Es la técnica que se usa para los caramelos, sin ir más lejos. Los romanos ya lo usaban en su época para decorar sus vasijas y el cristal de murano, de la Edad Media, se trabaja de la misma manera. También podrías aplicar esta técnica a la cocina (brazo gitano, por ejemplo). Se trata de repetir siempre el mismo patrón. Yo aprendí la técnica primero a través de la observación y después practicando y leyendo mucho. A partir de la repetición, la experimentación y la fabricación de mis propias herramientas he conseguido dominar esta técnica. No hay más truco que meterle muchas horas para coger forma, para aprender trucos y para ganar velocidad.

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CP – ¿Has personalizado tú esta técnica? ¿Le has aportado algo?

AS – No, yo creo que dentro de esta técnica no he personalizado nada, la técnica es la que es. Lo que sí he hecho mío son los diseños, la creación de cada pieza. He conseguido, con los años, un estilo muy personal. Me he definido mucho con el estilo particular de las piezas, es particular y distinto. 

CP – ¿Cómo es el proceso? ¿Va primero el diseño o primero los caleidoscopios?

trabajando2AS – Lo primero que hago al hacer una pieza es diseñar el dibujo, saber cómo voy a distribuir las capas y los colores. Después me hago un dibujo de los tubos (los caleidoscopios) que va a llevar esa pieza. Me puedo tirar un día entero amasando colores. Posteriormente creo todos los tubos (murrinas) y voy integrándolas entre ellas para crear el caleidoscopio final. Cuando ya tengo todas las murrinas de la pieza preparadas, empiezo a componer la pieza de dentro hacia fuera. Una vez tengo una capa, la meto al horno para que esté duro antes de poner la siguiente capa. Por lo tanto, cada capa conlleva una cocción de media hora. Así sucesivamente hasta que están todas las capas. Esto, como veis, lleva muchas horas, pero aprovecho los huecos en que una pieza está al horno para hacer otras cosas. No sé exactamente cuánto tiempo tardo en hacer cada pieza, pero si tengo que hacer un collar de cero y preparar todas las murrinas me llevaría unas 16 horas más o menos.

CP – ¿Cuál es la parte más difícil?

AS – A nivel técnico, lo más difícil pueden ser las murrinas, pero a mí no se me hace muy difícil porque disfruto mucho, es la parte que más me gusta. Lo más tedioso es amasar los colores porque, aunque el material es flexible, también es duro, y acabas con dolores de brazos y de manos. Quizás más que difícil, sea lo más aburrido. Difícil se me hace el tema de la publicidad, de las redes sociales, porque no es lo mío.

CP – En todas tus piezas parece haber cierta simetría. ¿Responde a algo?

MarAS – Es algo curioso, pero la simetría me da mucho placer. No sé si puede ser porque yo soy una persona caótica, dispersa, desordenada, y la simetría me provoca confort. Todo lo simétrico me parece bello, aunque creo que es algo que nos pasa a casi todas las personas. La simetría nos recuerda a algo natural, como las hojas o incluso nosotros mismos. Me gusta la simetría de lado a lado, de arriba abajo… de todas las posibles maneras. 

CP – ¿Cuántos años llevas dedicándote a esto?

BODA3 copiaAS – A nivel profesional, llevo diez años. Estuve cinco años en una tienda, en un comercio de Santander. Antes empecé haciendo ferias medievales y de ese estilo. Después puse la tienda, pero me di cuenta de que no podía estar a la vez en la tienda y en el taller y me cansé de no poder dedicarme a lo que quería. Ahora mismo tengo un taller compartido en Astillero y me permite poder dedicarme íntegramente a lo que me gusta. Por eso puedo decir que llevo de verdad cinco años en El Talleruco, que lo anterior ha sido práctica.

CP – ¿Es verdad entonces que uno se puede dedicar a lo que más le gusta?

AS – Esta pregunta es relativa, todo depende de lo que estés dispuesto a renunciar. Vivimos en un país donde casi no hay ayudas a la artesanía ni se valora, por lo que tienes que sacrificar muchísimas cosas. Para empezar, mucho tiempo. Y tienes que acostumbrarte a tener un nivel de vida bajo. Aunque la parte más difícil quizás sean esas voces interiores, “¿servirá para algo?, ¿estaré haciendo lo correcto?, ¿comeré el mes que viene?”,esos miedos vienen de vez en cuando, siempre tienes ese runrún en la cabeza. Pero en realidad hay que hacer caso omiso de las voces y sobre todo de las externas, de esas que no lo ven como un trabajo real o como una fuente de ingresos estable. Tenemos esa idea fija de que hay que tener una seguridad laboral y eso es imposible dedicándote a esto, hay que luchar cada día contra esa inseguridad. Hay que acostumbrarse a vivir con ese miedo, de no saber si estás a la altura, profesional y artísticamente. Pero la parte buena es que te dedicas a lo que te gusta, que puedes llevar días y días trabajando sin tener esa sensación.

CP – ¿Cómo se puede conseguir una pieza tuya? ¿Personalizas piezas? ¿Haces diseños bajo encargo?

Amelia (1) copiaAS – Lo ideal para conseguir una pieza es venir a mi taller, hablar conmigo y diseñar una pieza mano a mano, enseñándote los colores, las piedras, etc. Otra manera es a través de la web, donde puedes encontrar un montón de fotos y diseños que te pueden orientar a lo que quieras. Puedes comunicarte conmigo por email o teléfono. Siempre puedes pedir un modelo con variaciones de forma, tamaño, colores, etc. Es cuestión de dar con el diseño que te guste. También me podéis encontrar en Facebook y en Instagram. Estoy en proceso de utilizar otras plataformas de venta, pero ahora mismo tenéis esas vías. Realizamos envíos a todo el mundo.

CP – ¿Qué ideas a futuro tienes en mente? ¿Alguna línea nueva? ¿Complementos nuevos?

AS – ¡Tengo muchísimas! Estoy muy contenta con el resultado hasta ahora, he dado con un público que valora mucho lo que hago, que apuesta por ello, a pesar de la enorme competencia que hay y a pesar de que los precios artesanos siempre son un poco más elevados. Tengo ideas nuevas para ir cambiando. Ahora mismo estoy metiéndome más con el tema del cuero, me lo están pidiendo un montón (bolsos, fundas de móvil, de cuadernos, etc.). Me quiero meter más en serio con eso. También quiero hacer cuadros y cosas de tipo decorativo. Y también está el tema de empezar a hacer algo para chicos, me lo han pedido un montón y tengo que darle una vuelta. Como novedad para este 2020 está que voy a empezar a dar talleres. Aún tengo que pensar si para una pieza específica o en la técnica en general, pero este es el proyecto que tengo a corto plazo. Espero que sean de interés.

CP – Pues nada más por mi parte, Ángela. Ha sido un placer charlar contigo. ¿Tienes algo más que añadir por tu parte?

AS – Sí que quiero hacer hincapié en el tema del consumo responsable y las modas. La artesanía tiene el valor añadido de que conlleva un consumo más responsable, sabes que no hay intermediarios, sabes a dónde va a parar tu dinero y que no ha habido explotación de recursos naturales ni humanos. Son cosas muy importantes, esenciales para luchar contra el consumo de masas. Hay que consumir con cabeza. Es importante saber a dónde va a parar nuestro dinero. Yo creo en la artesanía no solo como vendedora sino como consumidora. Quizás tengamos que plantearnos que hay que comprar menos, pero mejor.  

Cristina Pazos del Olmo


Puedes contactar con Ángela y conocer más acerca de su trabajo a través de los siguientes medios de contacto:

Google maps: https://goo.gl/maps/FDcTxddvDToSoxYU9  (localización del taller)